| ¿En verdad te diviertes por excederte? |
El alcohol es una sustancia de venta legal, pero eso no deja
de ser una droga, y al poder conseguirla tan fácilmente, esto la vuelve una de
las más peligrosas junto al tabaquismo.
Es una sustancia tóxica que puede
producir hábito de consumo en ciertas personas, lo cual ocasiona daños
irreparables en su propia salud y en la de la sociedad que la rodea, si no es
tratada a tiempo.
La
información recopilada de todo el mundo reporta que las edades de inicio son
muy tempranas, en promedio entre los 16 y 20 años de edad y en nuestro medio se
observa un incremento en el número de bebedores jóvenes, y esta es la razón
principal que motiva a las numerosas investigaciones acerca del alcoholismo.
Los resultados de las estas arrojan es que los principales consumidores son del
sexo masculino.
Su uso nocivo en México, representa uno de los problemas de
salud pública con mayor arraigo social cuyos costos y consecuencias sociales
impiden el desarrollo de familias y comunidades.
Alrededor del 40% de la población ha consumido alcohol y más
de 4 millones de mexicanos presentan dependencia al alcohol (en una proporción
de 3 a 1 respecto al consumo en hombres y mujeres). Actualmente hay más mujeres
adolescentes que cumplen con el criterio de estos trastornos que adultas.
El consumo de alcohol en exceso de algunos jóvenes ha
producido y produce grandes conflictos. Siempre hay un antes y un después y
lamentablemente cada vez se empieza más pronto a consumir en la adolescencia.
Pasando a las cuestiones de las consecuencias, representa el
38 % en casos sobre lesiones, particularmente entre jóvenes de 15 y 25 años de
edad, y los accidentes ocupan la primera causa de mortalidad en adolescentes y
adultos jóvenes (16,612 de defunciones en accidentes con vehículos de
motor, donde incluimos automovilísticos y de motocicletas), y de los 5700 suicidios a nivel nacional, de
cual, el 60% están relacionados con el alcohol.
En el ambiente marital, el 80 % de los divorcios
(más de 90,000) están asociados del alcoholismo, donde también se
relaciona el maltrato intrafamiliar.
Pero ¿cuáles son las causas de haber consumido esta sustancia? Las principales razones son la educación ya que parece desempeñar una importancia mayor que la herencia genética en el desarrollo del alcoholismo. La falta de unos patrones adecuados en el hogar puede conducir al mal uso del alcohol. Es más normal que una persona desarrolle afición a la bebida cuando de joven ve que las personas mayores que le rodean lo hacen habitualmente. Como una manera de conectar con los demás ya que muchos jóvenes en el mundo de las drogas las consumen precisamente para no sentirse diferentes de los demás. Es una manera de sentir que el grupo al que ellos se acercan les acepta. La entrada al mundo del alcohol, el éxtasis, por ejemplo, se produce por este motivo. Y otro muy importante es para superar los problemas personales ya que beben para superar la tristeza, la depresión o la falta de felicidad personal; constituye una puerta de escape breve de la infelicidad.
En nuestra
sociedad todavía no es conocido como una droga pero lo es, ya que se va
volviendo un vicio, una necesidad, y si un organismo se acostumbra a él es muy difícil
quitarle la necesidad de estar tomando.
Asistimos a
uno de los fenómenos más peligrosos, en aumento, que destruyen a la persona y a
la sociedad. El acceso a bebidas alcohólicas a los menores sin leyes rígidas,
aunque lo prohíban, es una realidad. El entorno familiar, social y político
debería impedirlo o poner los medios suficientes de prevención. En determinados
casos lo ignoran y cuando son conocedores llegan demasiado tarde para
remediarlo. Hace falta más rigurosidad en las campañas de concientización e
informar a los adolescentes y jóvenes que la mejoría del estado de ánimo y las
consecuencias positivas sólo producen más consumo de alcohol sin contemplar los
efectos nocivos y el inicio a la adición a otras drogas. ¿La busca de paraísos
ficticios y la imitación de roles poco ejemplares a través de la publicidad van
a imponer la aceptación y no el rechazo? Casi todo problema tiene solución.
¿Por qué no se informa sobre los efectos positivos del no consumo? ¿Se puede
potenciar la creación de programas juveniles de control y prevención de este
consumo preferido de un gran sector de la juventud? Los jóvenes merecen toda
atención para que tengan un porvenir más seguro y menos decadente.
Nos llama la atención notar que la edad de la etapa
universitaria en la que nos encontramos coincide con la edad pico de incidencia
de alcoholismo, aunado a la presión que existe por el estrés, la presión, entre
otros factores, es muy factible el consumo regular del alcohol, ya que entre
las causas principales que motivan a los estudiantes al consumo de bebidas
alcohólicas es “alegrarse” o “relajarse”, que está directamente relacionado con
el efecto euforizante que produce su ingestión. Además, también está
determinada por la presión social o imitación, diciendo “porque mis amigos
acostumbran a hacerlo”.
Todos estos datos son verdaderamente preocupantes, porque a
pesar de que los estudiantes de Medicina quienes “se supone” son los que velan
por la salud, están necesariamente informados, conocen las consecuencias del
consumo desde su aspecto biológico y psicosocial, y también porque una vez que
estén graduados como médicos y tengan la responsabilidad de prevenir el
surgimiento de este hábito y trabajar en la cura y el restablecimiento del
paciente alcohólico, aun así sigan consumiendo esta sustancia. Por ello es
necesaria más información acerca de esto, para así crear conciencia entre los
consumidores que se encuentran en este medio, y dar una alternativa para
controlar su estrés o su ansiedad que la carrera misma provoca.
Opinión de:
Hernández Jiménez Carlos Alberto
Hernández Morales Lorena
Herrera Herrera Fadia Anabí
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